Dispón la escopeta.
En el trayecto entre X e Y encontró el rufián sus pecados. Amando Rucava, amigo del dueño, sirvió gratis una copa de Barcelona. No había ningún espectador.
La pertinencia escrutaba la luz de las amapolas. Era un momento muy justo. No vale hacer preguntas.
- ¿Sabes cuántas son dos y dos?
No sabría cómo decírtelo. En cuanto desnudaron a las pobres cucarachas, la votación del centro para abajo quedó muy desequilibrada. Tengamos en cuenta que un tercio votante decidió abstenerse con holgura. Parecían muy perdidos en las primarias.
Cuando los ánimos se calmaron el rufián se atrevió a apostar. Trece a cinco contra el monolito. Las comadres firman rápido.
- Cuatro
Ganaste, no tengo porqué decirlo. Preséntame a mi mujer. No ha lugar. Deja que te tire de las orejas. Descorcha, nadie se queja.
El tapón, cázalo.
En el trayecto entre X e Y encontró el rufián sus pecados. Amando Rucava, amigo del dueño, sirvió gratis una copa de Barcelona. No había ningún espectador.
La pertinencia escrutaba la luz de las amapolas. Era un momento muy justo. No vale hacer preguntas.
- ¿Sabes cuántas son dos y dos?
No sabría cómo decírtelo. En cuanto desnudaron a las pobres cucarachas, la votación del centro para abajo quedó muy desequilibrada. Tengamos en cuenta que un tercio votante decidió abstenerse con holgura. Parecían muy perdidos en las primarias.
Cuando los ánimos se calmaron el rufián se atrevió a apostar. Trece a cinco contra el monolito. Las comadres firman rápido.
- Cuatro
Ganaste, no tengo porqué decirlo. Preséntame a mi mujer. No ha lugar. Deja que te tire de las orejas. Descorcha, nadie se queja.
El tapón, cázalo.