RIP por el perro

El hermano bizco de Manuela extrajo una guindilla del bote. La colocó con cuidado junto al fregadero, procurando no manchar la encimera de mármol. Le hubiera gustado que alguien le hiciera algún comentario, pero aquel día todos estaban muy ocupados. Abrió la nevera.

La abuela se había roto la cadera intentando que el perro no se comiera sus rosas. El animal, asustado por los gritos de dolor de la anciana, se precipitó bajo las ruedas del camión de la basura. El padre, indignado porque le hubieran despertado antes de tiempo, se peleó con el conductor municipal y salió perdiendo. La madre se desmayó y ahora estaba muy malita. Al hacerle las pruebas de rigor le diagnosticaron cáncer de cérvix. Manuela sigue de vacaciones.

¿Qué nos queda? Un bizco a punto de meter la guindilla en un vaso de leche y una criada maldiciendo su suerte.

- Si metes la guindilla en el vaso de leche, Roberto…
- ¿Qué?
- Que no va a pasar nada
- ¿No?
- Ni siquiera te voy a llamar la atención
- No me importa

En una habitación del cuarto piso del hospital una señora se quejaba de que sus hijos no fueran a visitarla. Su compañera de habitación era un deshecho humano de muy buen talante.

- ¿Cuántos hijos tiene usted, señora?
- Dos, chico y chica
- La parejita. Qué bien
- Son unos desagradecidos
- ¿Y por qué no vienen a visitarla?
- Uno es bizco
- Ah

En el pasillo la enfermera sostiene una bacinilla con una mano y un lío de cables con la otra. Parece dudar. Una señora de pelo blanco la mira, muy interesada. En ese momento aparece un visitante y mete baza.

- ¡Señora, no suelte usted el taca taca!
- ¿Qué dice usted?
- ¡Encima sorda!
- ¿Cómo?
- ¡¡Que se puede caer!!
- Oiga, que no soy sorda

Tocan a la puerta y aparece un señor. Es el mismo visitante. Lleva un brazo escayolado. En la habitación hay dos camas. Viene a ver a la señora más joven. La del cáncer de cérvix.

- Había fuera una señora que, si no llega a ser por mí…

…dice el marido

- ¿Y a usted qué le ha pasado, hombre de Dios?

…dice el deshecho-compañera

- Ha sido todo por culpa del mismo accidente…

Se generaliza la conversación.

- Qué desgracia…
- No lo sabe usted bien
- Pues si yo les contara…
- Ande, calle, que bastante tiene cada una con lo suyo
- ¡Bah! Lo suyo sí que tiene fácil arreglo
- ¿Un cáncer?
- Cáncer de cérvix, bah. Hoy en dia se curan casi todos
- ¡Cuidado con lo que dice, señora!
- ¡Cáncer de cérvix no es nada!
- ¿En serio?
- Tranquila, mujer, cálmese. Hábleme de sus hijos

El bizco se había precipitado sobre la criada y le había roto el vaso de leche con guindilla en la cabeza. Era de esperar. Cuando la mujer cayó al suelo entraba Manuela por la puerta.

- ¿La has matado, cabrón?
- Creo que sí
- ¿Y a ti qué te había hecho?
- Era una hija de puta
- Ah, entonces, bien. ¿Por qué era una hija de puta?
- Porque se cagaba en todo, tío, Manuela
- Anda, déjame en paz
- Te lo juro, tío, Manuela
- Vete a la mierda. ¿Y ahora qué hacemos?

De la abuela nadie hablaba. Estaba en su cuarto y no oía nada. Le habían puesto una prótesis. En realidad era ella la culpable del odio del bizco hacia la criada.

- ¡Nieto!
- ¿Qué?
- Esa bruja te ha echado mal de ojo