Red de reyes

El colega mixto de Pandora buscaba a Gargajillos.

- ¿Gargajillos, dónde estás?
- En la tripa del rey
- ¿Y qué haces tú ahí?
- Algo me absorbió
- Sal inmediatamente
- Piensa su majestad que está feo desaguarse

Como no lograba atisbarle ni a través del real ombligo durmiente, corrió a la cocina en busca de un cuchillo. De vuelta al noble banquete y aprovechando el inmoderado consumo de postres, aliñados con abundante soporina alcohólica, mató al jerifalte por vía abdominal. Repasemos los antecedentes.

- ¿Gargajillos, dónde estás?
- He salido de baretas
- ¿Cómo quedamos?
- A las tres en el Yonkos

Tras el magnicidio acudió a la cita. Muy tontamente. Le pilló la poli.

- Queda usted detenido
- ¿Y Gargajillos dónde está?

Hace rato que dejaron de torturarle. Le metieron un vaso de agua por el culo. De agua y de cristal. Una verdadera mariconada. Ahora Gargajillos duerme.

- Zzzzzzzzz
- Ha cantado de plano
- Zzzzzzzzz

Queda casi probado que el rey se lo comió mezclado con la carne del buey en salsa. No sé qué hacía allí Gargajillos. Supongo que en algún sitio tenía que estar. Pero el rey se lo zampó igualmente.

Y claro… por alguna parte tenía que salir. Lógico. ¿Vía normal? ¿Vía bajanal? No. Porque llegó el colega mixto de Pandora, amigo fiel y feroz, y apuñalando, apuñalando, abrió camino. Vio el cielo abierto y se abrió. Hasta hoy. Que le han cogido muy fácilmente.

- ¿Gargajillos, dónde estás?
- Aquí mi capitán
- Quedas detenido
- ¿Y yo qué he hecho?

Le acusaron de conspiración abierta para rajar la tripa del rey. Él lo negó. Le aplicaron tratamientos rutinarios. Lo confesó todo. En aquellos tiempos era normal. Lo de la tortura, digo. Se defendió aduciendo que en aquellas circunstancias se vio obligado a buscar una salida. Es comprensible.

Perro los policías no entendían de derechos de salida. Ladraban. Nadie entendía nada. ¡El rey había sido asesinado! No es necesario mencionar el horroroso despertar de los nobles beodos. En un programa de la tele llevaron a la madre del infeliz torturado.

- ¿Cómo sucedió todo, señora de Gargajos?
- Depende
- ¿De qué?
- De en qué momento del hecho…
- ¿Importa el momento?
- ¡Mucho!

Una mujer de provincias, elegantemente vestida, hablando correctamente, una perfecta vallisoletana, si hemos de señalar, una mujer excelente, hermosa, bella, babosa, una perfecta vallisoletana que desarrollaba su argumentación con culta fluidez, como quien dice, una mujer consciente de su potente luz interior.

- Mi hijo no mató a nadie
- ¿Ah, no? ¿Y el cuchillo?
- Trabajaba de carnicero por aquella época
- Le vio todo el mundo
- ¿Quién todo el mundo?
- A ver… fichero… Abel Guzmán, por ejemplo
- ¿Quién es Abel Guzmán?
- Leo ficha. Nacido en Pampa. Cincuenta y siete años. Circunstancias. Trabajando de espía secreto al servicio de la casa real. El resto de la ficha, clasificado equis
- ¿Clasificado equis? ¡Menudo guarro!
- No importa, es fiable
- ¿Un espía?
- Debe quedar en secreto…
- ¿Se supone que un espía es alguien fiable?
- Por supuesto
- ¿No suelen mentir los espías?
- En cumplimiento de su deber
- ¿Cuántas horas trabajan al día en cumplimiento de su deber?
- No sé. Qué importa. Una media de… ocho.
- Ocho horas mintiendo
- Tanto no
- ¿No? ¿Coge muchas bajas?
- En cumplimiento de su deber, de todos modos
- ¿Y a este espía mentiroso se le considera un testigo seguro?
- Yo creo que…
- Bórrelo de la lista de testigos. Pero ya.
- Puede que tenga usted algo de razón…
- Y de paso olvídese del resto de la lista
- Aunque me parece muy fuerte que…
- Señor mío, sepa usted que si no hay pruebas…
- Sé lo que me va a decir
- ¡No hay caso!

Salió libre… algo cojo… ya saben… el vaso de agua y tal. Da bastante pena. Cualquier día de estos le atropella el camión de la leche.

Las culpas se las llevó el colega mixto de Pandora. Yo diría que muy justamente, pero a mí nadie me ha preguntado. Le conmutaron.