Argumento uno. Un hombre avanza caminando hacia un acantilado. Al llegar al borde, se detiene. Mira hacia abajo. Final con panorámica. THE END. Este argumento corresponde a un tipo con muy poca imaginación y algo cursi.
Argumento dos. Un hombre va hacia un acantilado. A llegar al borde sigue avanzando. THE END. Este tipo está esquizofrénico perdido.
Argumento tres. Una mujer de pelo largo, quizás desnuda, avanza hacia el borde de un acantilado. Tropieza con una piedra. THE END. El esquizofrénico se ha tomado varias pastillas.
Argumento cuatro. Un niño a cuatro patas avanza hacia un acantilado. Dos mujeres, empujando cada una un coche de bebé, corren hacia el niño. Por falta de coordinación o por lo que sea, todos chocan justo al borde del precipicio. Uno de los coches de bebé cae. El otro también. Una de las madres impide que el niño de cuatro patas también se desmorre. Pero no consigue afianzarse convenientemente, resbala, y cuando estaba a punto de matarse con niño y todo, la otra madre se abalanza sobre ella, logrando salvarles en el último momento. Entonan un cántico de gracias y se reparten el niño. THE END. Éste se acaba de caer de un guindo y de resultas del golpe se ha hecho una herida guapa en la zona cortical.
Argumento cuatro bé. Dos hermosas mujeres con pañuelos en la cabeza van en coche directas hacia un acantilado. Se detienen. Hablan un rato de cualquier cosa. Miran al frente, sonríen, aprietan el acelerador y se lanzan al vacío. Para quien necesite ulterior explicación la cámara dará media vuelta, descubriéndose así a quienes las perseguían. Se titulará “Malvada policía”. THE END. Por mucho que le cambie el título, esto es un plagio descarado.
Argumento cinco. Dos ciclistas de montaña subiendo una cuesta polvorienta. Un hombre y una mujer. El hombre va ensimismado. La mujer derrocha gestos y argumentos. El hombre tiene alguna dificultad con el rastral. Ofuscado, dispara la pierna en todas direcciones. Pilla por alcance y de lleno a la pobre mujer. Descubrimos que estaban justo al borde de un acantilado. La mujer se despeña. El hombre ríe nerviosamente. Luego, como para disimular frente a sí mismo, hace gestos de pena. A pesar de todo la policía le detiene sin contemplaciones. Calabozo para ciclistas. THE END. A este se le han acabado las ideas a mitad del presupuesto. Además sugiere un título imposible.
Argumento seis. Un globo aerostático se posa en una linda pista verde junto a un acantilado. El globo se agita. Hay problemas de viento. Salta un enano fuera. Cortan la espita del gas. Salta otro enano. La barquilla se estabiliza. Una hermosa mujer con turbante deja a su bebé en brazos del marido, noble correcto y displicente. La bella dama logra salir fuera, no sin cierta dificultad. ¡Ventolera repentina! El globo sale volando al soltarse las amarras. La linda señora queda en tierra, contemplando incrédula cómo su marido e hija vuelan al albur de los elementos. Surge un enorme dragón por el acantilado. La fascinante hembra, de repente, se transforma en el dibujo animado de una bruja con inmensos poderes (se considera que la película ha de enfocarse hacia el jugoso mercado juvenil) que, tras varias alharacas sonoras, se dispone a utilizar sin piedad contra el asqueroso dragón, representación simbólica del mal y favorito de los infantes puesto que, a su vez, cuenta con un arsenal secreto de gran eficacia y mortandad. Reglas del juego… THE END. Este hombre necesita una cura de desintoxicación o que alguien le esconda la Play.
Argumento siete (perdón, un inciso… se preguntarán ustedes que cuántos argumentos hay, y con razón se lo preguntarán, pero no se preocupen que yo les responderé, miren, a ver, digo, tranquilo, sí, no, en este momento no puedo contactar con la secretaria, pero enseguida se lo aclaro, señores, lo prometo, permanezcan atentos). Gente patinando junto a un acantilado. THE END. Este tío promete, tomar nota.
Argumento ocho. Un hombre avanza hacia un acantilado. La cámara le enfoca de tres cuartos, por detrás. Camina con aire muy decidido. Al llegar al borde se detiene porque frente a él surge una chica estupenda, que había llegado desde el otro lado, ya que vivía en un mundo paralelo que difería del nuestro en únicamente noventa grados. Ello posibilitaba el hecho del extraño encuentro aéreo. Se abrazarán con esmero y el suelo a sus pies girara cuarenta y cinco grados en sentidos opuestos, de modo tal que desaparecerá el acantilado y quedará todo liso y molón. Propongo presentarla al Festival de Cine Fantástico de Bilbao. Se podría titular “Abismos desaparecidos”. THE END. A éste no hay que hacerle mucho caso. Los bilbaínos siempre han tenido fama de muy borrachos.
Argumento nueve (perdonen otro inciso, otra vez, acerca de la pregunta que se me formuló, y que he recuperado, aunque quizá no con mucha precisión, sin embargo, eh, eh, sin embargo, recuerdo que existía el deseo de conocer el número de argumentos que hay, quizá, no sé, para tomar una u otra decisión, supongo, por lo que enseguida lo consulto, ya digo que la secretaria parece que ha tenido un pequeño problemilla, y a mí no me gusta nada hacer esperar, pero, en fin, supongo, supongo, en fin, enseguida llega el dato, mil perdones, gracias, gracias, lo siento). Una pelota rueda a toda velocidad hacia un acantilado. Una rata le sigue, curiosa. Un gato persigue a la rata. Detrás, un bonito perro de aguas. Tras el perrillo, un niño a la carrera loca. La cámara gira y se observa una fiesta con champán, jóvenes y adultos, alegres, achispados, ajenos del todo a la tragedia. El argumento se centra en este grupo de gente guapa. El argumento en sí no tiene importancia, el que prefieran ustedes. THE END. La gente cada vez tiene más cara. Espero que este sea el último argumento. O como mucho el anteúltimo.
Argumento diez (un momento, perdón, aquí estoy de nuevo, perdón, ya tengo el dato, lo confirmo, ya tengo el dato, en total tenemos, eh, eh, permítanme un momento, eh, sí, claro, sí, pero, ah, no, bueno, claro, pero, sí, sí, por supuesto, eso, eso, digo, en fin, creo que puedo asegurar, en fin, que el último cuento siempre es el presente, por lo cual, en fin, ya conocen ustedes el resultado, gracias, gracias, muchas gracias). Un hombre avanza hacia un acantilado y en el último momento se descubre que hay un puente. Un hombre avanza hacia un acantilado y al llegar al borde se lanza como participante federado del concurso de saltos del Deep River Canyon. Un hombre avanza hacia un acantilado y vuela como un superhéroe. Un hombre avanza hacia un acantilado y en el último momento se resbala aunque logra agarrarse a una débil rama y con la otra mano marca el número de auxilio y el helicóptero no tarda en llegar pero sucede que al intentar cogerle se les escapa y se mata… Pueden elegir ustedes cualquiera. Aunque para mí siempre será mejor el más simple y lógico, el del hombre que avanza y avanza y se la pega bonitamente. THE END. Este tipo se las quiere dar de profesional, pero se le nota demasiado el estilo aprendido en la escuelita de guionistas Lezama y Barreiros.
Argumento 11. Un hombre avanza hacia un acantilado, frena a tiempo y se sienta en la hierba. Se dispone a pensar. Saca una flauta. Escribe poesías en un cuadernillo. Come de un canastillo. Sestea. De repente un viento brutal le arrastra hacia el borde del acantilado e incluso más allá. Sale volando. Por efecto de la gravedad cae hacia abajo. THE END. Sin comentarios.