Márgarit y Yúlencar se enamoraron en septiembre de 2010. Márgarit se enamoró de Yúlencar y Yúlencar se enamoró de Pancho.
- Es ideal
- Ideal de la muerte
- Ya te digo
- Está más bueno que el pan
Pancho, a su vez, tenía muchos amores. A saber, Cristina, Susana, Robin, Marian, Karanka… Muchos amores y muy variados. Pero todo el mundo sabía que estaba coladito por Lucas Asepeyo.
Lucas Asepeyo trabajaba de barman en la Sociedad Coral de Indautxu, sita en Gordoniz 13, 2º-A. Esta ocupación le permitía compaginar sus principales aficiones: el canto, el trinqui y el fornicio.
- En la pro…
- En la pro…
- En la procesión de Tausteeeeeeeeeee
- Los prime…
- Los prime…
- Los primeros van delanteeeeeee
Una noche de primavera en que no había mucho trabajo se endilgó tres carajillos, un par de habaneras y a una cubana con pretensiones de vicetiple. Cuando se fueron todos, antes de cerrar, miró por la ventana y esto fue lo que vió.
La calle estaba vacía. El camión de la basura había dejado un remanente de ruido y un permanente mal olor. La fétida acidez depositada en su pituitaria le incitó a encender un pitillo. No tenía el tabaco encima y tuvo que dirigirse a su rinconcito privado de detrás de la barra. Cogió un cigarrillo (tomó nota de que sólo quedaban dos) y regresó a la ventana al tiempo que sacaba el mechero del bolsillo. Volvió a asomarse para expulsar la primera calada. Se oían voces.
- ¡Te tengo dicho que no me importa!
- Ya, una cosa es lo que dices, y otra…
- ¡Buuuaaaaaah!
- ¡Y no llores, por favor!
- ¡Lloro si quiero!
- ¡Pues llora, hala, despierta a todo el mundo!
- ¡Si son las diez, idiota!
- ¿A quién dices idiota?
- ¡Imbécil!
- ¡Cacho lerda!
Las voces eran conocidas. Lucas enseguida se percató de qué iba la jugada. Otro penoso intento de Pancho por darle celos. La voz femenina le sonaba de algo, pero no lograba ubicarla.
Podría ser cualquiera –pensó-. ¡Valiente payaso está hecho! Aunque, la verdad sea dicha, ya me gustaría ser capaz de enamorarme tan intensamente como Pancho. Pero no puedo, qué le vamos a hacer. El pobre tiene la batalla perdida conmigo.
Me gustaría ayudarle -siguió pensando-. Tengo que conseguir que se enrolle con Yúlencar.
- ¡Pancho, sube!
- ¿Eh? ¿Eh?
- Te tengo que pedir una cosa muy importante
- ¡Voy! ¿Qué? ¡Voy! –y, más bajito- Vete, puta
- Llámale al Yúlencar
- ¿Para qué?
- Tú llámale
- ¿Por qué?
- Tú hazlo por mí
- Vale
Supongo que le llamará. Lo tengo loco.
- ¡Yúlencar!
- ¡Hostia, el Pancho!
- ¿Qué pasa contigo, Yúlencar?
- ¡Todo lo que tú quieras, Pancho!
- Es que me ha dicho el…
- ¡De puta madre!
El problema que tiene es que en la quinta todo se acaba sabiendo y siempre habrá alguno que acabará contándoselo a Márgarit.
- ¡Márgarit! ¡Sabes lo del Yúlencar?
- ¡No lo voy a saber! ¡Me he enamorado de un maricón!
- Pancho no quería, pero Lucas…
- Le voy a cortar los huevos al hijoputa barman ese
- No pensaba que te lo ibas a tomar tan mal. Si lo sé no te lo digo
- De todos modos tengo un filtro de amor
- ¿Qué filtro?
- A ti te lo voy a decir…
Lo cierto es que poco tiempo después se les vió a los dos muy unidos, juntos, muy amarteladitos.
- Hacen una pareja fantástica
- ¿Márgarit y Yúlencar?
- Aunque se me hace un poco raro
- Yo no sé si van a durar
- ¿Bah… qué importa?
- No me pega, sólo digo, no me pega
- Qué tontería
- Porque… ¿qué pasa con Pancho?
- Pancho depende de Lucas
- ¿Y Lucas?
- Lucas es incapaz
- ¿Incapaz?
- Incapaz de enamorarse, tonto
- Vaya, yo también te quiero
- Mua
- Mua
- Es ideal
- Ideal de la muerte
- Ya te digo
- Está más bueno que el pan
Pancho, a su vez, tenía muchos amores. A saber, Cristina, Susana, Robin, Marian, Karanka… Muchos amores y muy variados. Pero todo el mundo sabía que estaba coladito por Lucas Asepeyo.
Lucas Asepeyo trabajaba de barman en la Sociedad Coral de Indautxu, sita en Gordoniz 13, 2º-A. Esta ocupación le permitía compaginar sus principales aficiones: el canto, el trinqui y el fornicio.
- En la pro…
- En la pro…
- En la procesión de Tausteeeeeeeeeee
- Los prime…
- Los prime…
- Los primeros van delanteeeeeee
Una noche de primavera en que no había mucho trabajo se endilgó tres carajillos, un par de habaneras y a una cubana con pretensiones de vicetiple. Cuando se fueron todos, antes de cerrar, miró por la ventana y esto fue lo que vió.
La calle estaba vacía. El camión de la basura había dejado un remanente de ruido y un permanente mal olor. La fétida acidez depositada en su pituitaria le incitó a encender un pitillo. No tenía el tabaco encima y tuvo que dirigirse a su rinconcito privado de detrás de la barra. Cogió un cigarrillo (tomó nota de que sólo quedaban dos) y regresó a la ventana al tiempo que sacaba el mechero del bolsillo. Volvió a asomarse para expulsar la primera calada. Se oían voces.
- ¡Te tengo dicho que no me importa!
- Ya, una cosa es lo que dices, y otra…
- ¡Buuuaaaaaah!
- ¡Y no llores, por favor!
- ¡Lloro si quiero!
- ¡Pues llora, hala, despierta a todo el mundo!
- ¡Si son las diez, idiota!
- ¿A quién dices idiota?
- ¡Imbécil!
- ¡Cacho lerda!
Las voces eran conocidas. Lucas enseguida se percató de qué iba la jugada. Otro penoso intento de Pancho por darle celos. La voz femenina le sonaba de algo, pero no lograba ubicarla.
Podría ser cualquiera –pensó-. ¡Valiente payaso está hecho! Aunque, la verdad sea dicha, ya me gustaría ser capaz de enamorarme tan intensamente como Pancho. Pero no puedo, qué le vamos a hacer. El pobre tiene la batalla perdida conmigo.
Me gustaría ayudarle -siguió pensando-. Tengo que conseguir que se enrolle con Yúlencar.
- ¡Pancho, sube!
- ¿Eh? ¿Eh?
- Te tengo que pedir una cosa muy importante
- ¡Voy! ¿Qué? ¡Voy! –y, más bajito- Vete, puta
- Llámale al Yúlencar
- ¿Para qué?
- Tú llámale
- ¿Por qué?
- Tú hazlo por mí
- Vale
Supongo que le llamará. Lo tengo loco.
- ¡Yúlencar!
- ¡Hostia, el Pancho!
- ¿Qué pasa contigo, Yúlencar?
- ¡Todo lo que tú quieras, Pancho!
- Es que me ha dicho el…
- ¡De puta madre!
El problema que tiene es que en la quinta todo se acaba sabiendo y siempre habrá alguno que acabará contándoselo a Márgarit.
- ¡Márgarit! ¡Sabes lo del Yúlencar?
- ¡No lo voy a saber! ¡Me he enamorado de un maricón!
- Pancho no quería, pero Lucas…
- Le voy a cortar los huevos al hijoputa barman ese
- No pensaba que te lo ibas a tomar tan mal. Si lo sé no te lo digo
- De todos modos tengo un filtro de amor
- ¿Qué filtro?
- A ti te lo voy a decir…
Lo cierto es que poco tiempo después se les vió a los dos muy unidos, juntos, muy amarteladitos.
- Hacen una pareja fantástica
- ¿Márgarit y Yúlencar?
- Aunque se me hace un poco raro
- Yo no sé si van a durar
- ¿Bah… qué importa?
- No me pega, sólo digo, no me pega
- Qué tontería
- Porque… ¿qué pasa con Pancho?
- Pancho depende de Lucas
- ¿Y Lucas?
- Lucas es incapaz
- ¿Incapaz?
- Incapaz de enamorarse, tonto
- Vaya, yo también te quiero
- Mua
- Mua