La señora de rosa parecía poca cosa. El caballero de azul… peché peché. En el muelle de carga y descarga de Transportes Ochoa no había nadie. Los dos participantes se encontraban dentro de un Opel Corsa rojo estacionado con las luces apagadas en el extremo más alejado de la gran superficie de aparcamiento, cerca de la plataforma de pesaje de camiones. Eran las once de la noche. No había guarda. Las cámaras de seguridad llevaban estropeadas varias semanas. Un buen sitio para quedar.
- ¿Qué me vas a hacer hoy, Charlie?
- Hoy he invitado a unos amigos
Poco a poco van surgiendo de entre la oscuridad un señor… dos señores… tres o cuatro señores más. Se dirigen caminando hacia el Opel Corsa. De repente se enciende la luz interior del vehículo. Los señores son más bien jóvenes, aunque puede que también haya algún madurito. Al ver la luz encendida todos se detienen, como advertidos de que la pareja aún no se encuentra preparada. ¡Un momento, por favor! Al cabo de un rato la luz vuelve a apagarse. Los hombres se acercan de nuevo.
- Me está saliendo un enorme bulto…
- ¡Chssssttt!
- en la bragueta…
- ¡Más bajo!
La señora de rosa va perfectamente vestida para la ocasión: top y minifalda. El caballero de azul le quita el top y la invita a agacharse. Los hombres rodean el coche y miran, miran, miran… mientras agitan sus manos armónicamente, cual sección de violines en orquesta de monos. La cabeza de ella sube y baja, sube y baja con precisión. De lejos parecía que era rubia pero de cerca se aprecia claramente que son canas. ¡Son canas! ¡Y el pelo corto de Charlie resulta ser una calva! En realidad se trata de dos viejos haciéndoselo en el coche delante de espectadores. La antipornografía. La realidad. Y gratis.
- ¿Puedo entrar?
Una de los mirones se ha atrevido a alargar una mano, a levantar la falda rosa hasta la cintura, a apartar la cinta del tanga... La orquesta de monos acelera su ritmo, pasando del moderato al allegro gentile. Charlie grita “¡sí!” y le da un cachete en el culo a Rose mientras ella prosigue con la cabeza hundida en su regazo dale que dale, arriba y abajo, arriba y abajo… El hombre que actúa a través de la ventana abierta le mete dos dedos en el primer agujero y la puntita de otro en el segundo. Enseguida cambia la puntita por el dedo gordo y hace pinza. Mientras la parte trasera de Rose imita a una batidora, su cabeza se abate cual martillo pilón sobre los bajos de Charlie. A dos ritmos distintos, por cierto. Esta vieja es un prodigio de la naturaleza. Alguien me eyacula en la mano.
- Vamos a hacer la postura del doble K, cariño
- Mejor en el asiento de atrás
- Claro
- Tú primera
Se lo montan en el asiento de atrás, se lo montan en el medio, con la palanca de cambios, delante, de costado, tumbados, con la puerta abierta, el doble K Gigante sobre el techo… todas las variedades clásicas. Ahora mismo le están dando caña encima del capó. La gente está superexcitadísima. El grand finale acaba en desmadre de chisporroteos, sollozos contenidos y condones por el suelo. Alguno de los ejecutantes se concede más de un bis. ¡Hay quien consigue polvo, pajas y felación en una misma sesión!
Se trata de una reunión semanal del Club de Voyeurs Activos, por supuesto. Está perseguido por la ley. Se contacta mediante páginas web secretas. Citas por emails. Comunicados mediante sms. A veces se habla por teléfono… Pero en las sesiones es mejor no hablar. Hay que concentrarse en el sexo, que es a lo que hemos venido (dicen ellos).
- ¿Nos vamos?
- ¿A cuántos te has tirado hoy?
- Sólo a uno
- Eres la monda. ¿Y cuántas veces te has corrido?
- ¡Huy, ni las he contado!
- Vaya noche más buena
- Y que lo digas
El coche se va. Los señores jóvenes y no tan jóvenes, participantes y ejecutantes, también desaparecen, felices, cada uno con su deseo satisfecho. ¡Otra noche a lo mejor mojo…! ¡Qué pasada…! ¡Me he quedado muy a gusto, a gustísimo! Ustedes también deberían probar, queridos lectores.
- ¡Oh!
- ¡Ah!
- ¡Uh!
- (más gemidos)
Apúntense en la página web oficial del Club de Voyeurs Activos de su Comunidad. Cuantos más seamos, mejores y mayores oportunidades tendremos. ¡No nos mueve otro interés que el sexo! Dirección… bla, bla, bla. Email: taca taca taca. Móvil: chiki chiki chiki. ¡Les esperamos!
(para próximas citas no olvidar los condones y la crema)
- ¿Qué me vas a hacer hoy, Charlie?
- Hoy he invitado a unos amigos
Poco a poco van surgiendo de entre la oscuridad un señor… dos señores… tres o cuatro señores más. Se dirigen caminando hacia el Opel Corsa. De repente se enciende la luz interior del vehículo. Los señores son más bien jóvenes, aunque puede que también haya algún madurito. Al ver la luz encendida todos se detienen, como advertidos de que la pareja aún no se encuentra preparada. ¡Un momento, por favor! Al cabo de un rato la luz vuelve a apagarse. Los hombres se acercan de nuevo.
- Me está saliendo un enorme bulto…
- ¡Chssssttt!
- en la bragueta…
- ¡Más bajo!
La señora de rosa va perfectamente vestida para la ocasión: top y minifalda. El caballero de azul le quita el top y la invita a agacharse. Los hombres rodean el coche y miran, miran, miran… mientras agitan sus manos armónicamente, cual sección de violines en orquesta de monos. La cabeza de ella sube y baja, sube y baja con precisión. De lejos parecía que era rubia pero de cerca se aprecia claramente que son canas. ¡Son canas! ¡Y el pelo corto de Charlie resulta ser una calva! En realidad se trata de dos viejos haciéndoselo en el coche delante de espectadores. La antipornografía. La realidad. Y gratis.
- ¿Puedo entrar?
Una de los mirones se ha atrevido a alargar una mano, a levantar la falda rosa hasta la cintura, a apartar la cinta del tanga... La orquesta de monos acelera su ritmo, pasando del moderato al allegro gentile. Charlie grita “¡sí!” y le da un cachete en el culo a Rose mientras ella prosigue con la cabeza hundida en su regazo dale que dale, arriba y abajo, arriba y abajo… El hombre que actúa a través de la ventana abierta le mete dos dedos en el primer agujero y la puntita de otro en el segundo. Enseguida cambia la puntita por el dedo gordo y hace pinza. Mientras la parte trasera de Rose imita a una batidora, su cabeza se abate cual martillo pilón sobre los bajos de Charlie. A dos ritmos distintos, por cierto. Esta vieja es un prodigio de la naturaleza. Alguien me eyacula en la mano.
- Vamos a hacer la postura del doble K, cariño
- Mejor en el asiento de atrás
- Claro
- Tú primera
Se lo montan en el asiento de atrás, se lo montan en el medio, con la palanca de cambios, delante, de costado, tumbados, con la puerta abierta, el doble K Gigante sobre el techo… todas las variedades clásicas. Ahora mismo le están dando caña encima del capó. La gente está superexcitadísima. El grand finale acaba en desmadre de chisporroteos, sollozos contenidos y condones por el suelo. Alguno de los ejecutantes se concede más de un bis. ¡Hay quien consigue polvo, pajas y felación en una misma sesión!
Se trata de una reunión semanal del Club de Voyeurs Activos, por supuesto. Está perseguido por la ley. Se contacta mediante páginas web secretas. Citas por emails. Comunicados mediante sms. A veces se habla por teléfono… Pero en las sesiones es mejor no hablar. Hay que concentrarse en el sexo, que es a lo que hemos venido (dicen ellos).
- ¿Nos vamos?
- ¿A cuántos te has tirado hoy?
- Sólo a uno
- Eres la monda. ¿Y cuántas veces te has corrido?
- ¡Huy, ni las he contado!
- Vaya noche más buena
- Y que lo digas
El coche se va. Los señores jóvenes y no tan jóvenes, participantes y ejecutantes, también desaparecen, felices, cada uno con su deseo satisfecho. ¡Otra noche a lo mejor mojo…! ¡Qué pasada…! ¡Me he quedado muy a gusto, a gustísimo! Ustedes también deberían probar, queridos lectores.
- ¡Oh!
- ¡Ah!
- ¡Uh!
- (más gemidos)
Apúntense en la página web oficial del Club de Voyeurs Activos de su Comunidad. Cuantos más seamos, mejores y mayores oportunidades tendremos. ¡No nos mueve otro interés que el sexo! Dirección… bla, bla, bla. Email: taca taca taca. Móvil: chiki chiki chiki. ¡Les esperamos!
(para próximas citas no olvidar los condones y la crema)