Vasectomía

- ¿Cuántos tenemos, Manoli?
- Dos
- ¿Sólo dos?
- Claro
- Pensaba que había más…
- No, hombre. Uno para ti y otro para mí
- Pero… ¿de qué estás hablando?
- De nuestros coches, claro
- ¡Pero qué me estás contando!
- ¿Quieres tener más coches? Pues no sé para qué. Aunque también es cierto que los vecinos se están poniendo muy chulos con su 4x4
- Ya lo sé, ya lo sé, Manoli, que me lo has dicho mil veces, pero de momento no podemos comprarnos un cacharro de esos
- Pues es una pena porque dicen que son mucho más seguros y que…
- Déjalo, Manoli, déjalo, cuando te digo que no podemos es que no podemos. Ya veremos más adelante. Además no te estaba hablando de eso
- ¿Ah, no? ¿Y de qué me estabas hablando?
- De los niños
- ¿Los niños? ¿Qué pasa con los niños?
- Que te he preguntado que cuántos tenemos
- ¡Vaya pregunta! ¿No sabes cuántos hijos tienes?
- Sí mujer, sí, pero era por empezar la conversación…
- No sé, si es hay veces en que no sé ni dónde vives
- Déjate de tonterías y responde, que ya verás a dónde voy
- Bueno. Pues… señor marido… entre usted y yo tenemos tres churumbeles, a saber, la Patricia, el Julen y la Vane.
- Tres entonces, ¿no?
- Eso parece. ¿Estás tonto o qué?
- Es que a veces me parecen treinta y dos
- A mí también, majo, ¿qué te crees? Que me paso todo el día con ellos. Claro, tú te largas por la mañana y yo aquí me quedo a apechugar con los salvajes. No veas las ganas que tengo de que se acaben las vacaciones.
- Son unos fieras, ¿eh?
- No lo sabes tú bien
- ¿Y dónde están ahora las fieras?
- En la cama, ¿dónde van a estar? A veces haces cada pregunta…
- No, si lo digo por asegurarme de que no nos oigan
- Están dormidos, tranquilo. ¿Pero a ti qué te pasa? ¿Otra vez quieres juerga?
- No, no, que no es eso, escucha…
- Pues menos mal. No veas el miedo que tengo a quedarme embarazada. Porque lo que es tú, donde pones el ojo pones la bala.
- A eso voy, a eso voy. Escucha Manoli…
- ¿Qué, vas a volver a decirme lo de los condones?
- Que no
- Porque te repito que yo no siento nada con esas porquerías que saben a chocolate. Y además me dan un asco horrible
- Que ya lo sé, que ya lo sé
- Por si acaso. Ni se te ocurra. Antes prefiero meterme el mango de la escoba
- ¡Pero qué burra eres!
- Sí, sobre todo yo. ¿Te recuerdo las cosas raras que me has propuesto a lo largo de nuestro matrimonio?
- Déjalo, Manoli, que ahora no viene a cuento
- Por si acaso. ¡Qué estarás tramando! ¡Miedo te tengo!
- Escucha, he pensado que tendríamos que hacer algo para no tener más hijos
- ¡Acabáramos! Quieres volver a lo del condón
- ¡Que no! Hay otros métodos…
- Sí, ajo y agua
- Que no, mujer, que se pueden hacer otras cosas…
- ¿Ya empezamos con las marranadas?
- Que te digo que no, no seas bruta. Hay operaciones…
- ¡Acabáramos! Quieres que me vacíen los dentros? Pues vas dado. ¿Por qué no te haces un nudo tú? ¿A que no te haría gracia?
- A eso voy, a eso voy
- ¿Te vas a cortar la…? ¡Ah, no, ya sé, ya sé! Quieres hacerte un… Eso de las trompas pero en hombres…
- Una vasectomía
- Eso, una ligadura de vase…
- Vasectomía
- ¿Quieres hacerte eso?
- Te lo estaba planteando
- ¿Para no tener más hijos?
- Exactamente
- Jolín. ¿Y eso cómo es?
- Pues creo que te cortan los conductos seminales…
- ¡Ala!
- Dicen que es una operación muy sencilla, con anestesia local. Te duermen la zona esa, te abren los huevos y te cortan el tubito por donde va el semen
- ¡Ala!
- Pero que es muy sencillo, no se nota nada. Son unos canalitos finos, como unos espaguetis…
- Oye, para, para. Pregunta: ¿te vas a poder correr?
- Pues claro que sí
- Ah, menos mal, porque si no, no hay quien te aguante
- Mujer…
- Que me lo sé de memoria. Otra pregunta, ¿y no vas a soltar nada?
- ¿Nada de qué?
- Pues líquido, chufa de esa asquerosa que sueltas y me pones toda perdida.
- Chufa no, lefa
- Qué asco
- Pues no lo sé seguro, pero creo que sí. Lo que pasa es que el semen ése no va a tener espermatozoides, que son los que dejan preñada.
- Vaya, no suena mal. ¿Y los espermas esos a dónde van?
- Creo que se te quedan ahí dentro, no van a ningún lado
- ¿Seguro?
- Sí, sí, seguro. Dicen que se reabsorben
- ¿Y eso no será malo?
- No, no, dicen que no pasa nada. Muchísima gente lo hace
- Bueno, tú sabrás. ¿No hay efectos?
- ¿Efectos secundarios quieres decir?
- Eso, que te vuelvas tonto, o que se te seque un brazo, o que no te puedas empalmar…
- ¡Qué tonterías dices, Manoli! ¡Cómo se me va a secar un brazo!
- Pues bien que le pasó al cuñado de…
- Que ya me sé, que ya me sé lo del Chonti… Pero esto no tiene nada que ver
- Por si acaso, que no quiero yo un marido manco. Bastante manco eres ya… ¡Ja, ja, ja!
- Graciosilla
- ¿Y lo de empalmarse?
- Dicen que no tiene nada que ver, que sigues igual
- Dicen, dicen… ¿Tú te crees todo lo que dicen?
- Son médicos, mujer
- No sé, a veces me parecen locos como esos del Frankestein
- Te digo que es una operación muy sencilla y que está supercomprobada en miles de personas de todo el mundo
- Ay, ay, que te lo tragas todo, que estás hecho tú un palomo… ¡Ja, ja, ja! ¿Seguro que no te quedarás así… flojito… para abajo?
- Que no, no seas pesadita
- Porque si te quedas quiero que me des permiso para irme de vez en cuando con uno de esos negrotes del barrio
- ¡Oye, vete a la mierda, Manoli, no tiene gracia!
- Lo que no tiene gracia es que me quede un marido palomo
- ¡Ya está bien, que te digo que no hay efectos secundarios!
- Bueno, no te enfades
- Es que…
- ¿Cómo has dicho que se llama? ¿Circuncisión?
- ¡Qué tonterías dices, Manoli!
- ¿Ablación? ¿Esterilización? ¿Cesárea?
- ¡De qué vas!
- Para que sepas que yo también me sé palabras raras, que a veces me tratas como si yo fuera la tonta. ¿Y cuándo vas a hacerte eso?
- Primero quería hablar contigo, para quedar de acuerdo
- Vale. Entonces dejemos las cosas claras. Nuestra relación sexual, que se dice, no va a sufrir ningún cambio, ¿no?
- A mejor
- ¿Cómo que a mejor?
- Claro, porque ya no tendremos miedo de que te quedes preñada
- Es verdad. O sea que todo el día tiquitaca
- Todo lo que nos apetezca
- No está mal pensado. O sea que si yo me quedara preñada, seguro que sería de otro hombre…
- Claro. ¿Pero en qué estás pensando, Manoli?
- En nada, nada. Que los hombres siempre lo mismo, atadas y bien atadas.
- ¡Por favor! Oye, me está entrando una horrible sospecha… ¿Alguno de nuestros hijos no es mío?
- ¡Qué!
- Como estás tan preocupada con lo del negro…
- ¡Tú estás tonto! ¡Ni de broma! ¡No te quiero oír decir eso nunca en la vida! Tus hijos son tuyos y míos y de nadie más. Parece mentira que te tenga que decir esto. ¿Es que no me conoces o qué?
- Pues a veces me parece que no, porque sueltas cada una…
- Pues mira que tú. ¡Vaya ocurrencia acabas de tener con lo de los espaguetis!
- Conductos seminales
- Espaguetis
- Como tú quieras
- Que conste que me parece bien
- Me alegro
- Pero una cosita… ¿Nunca más podrás tener hijos?
- Parece ser que no
- ¿Entonces te puedes dedicar a darle por ahí, ale, ale, sin consecuencias, sin miedo de que nadie se entere?
- Mujer, Manoli, estás venga de pensar cosas horribles… Y luego me dices a mí
- Vale, vale. O sea que la cosa queda así
- Así, ¿cómo?
- En que tú puedes irte de juerga siempre que quieras y en que yo estoy pilladísima
- ¡Manoli! ¿Qué pasa, que tienes unas ganas horribles de ponerme cuernos?
- ¿Yo? Para nada. Sólo digo lo que hay
- O sea que estás todo el rato pensando en ponerme cuernos
- Que no, hombre, que no. Que es broma
- Pues vaya bromita
- ¿Tú me has puesto cuernos alguna vez?
- ¿Y tú?
- He preguntado yo primero
- Ya sabes que, al principio, aquel día…
- La puta de la Loli, no me lo recuerdes
- Me has preguntado tú
- ¿Y qué más?
- ¿Cómo que qué más?
- ¿Y con cuántas más?
- Con ninguna más, Manoli, te lo juro y te lo he jurado veinte mil veces. ¿Tú te crees que a ti se te puede engañar?
- No será por falta de ganas
- Manoli, que contigo ya tengo más que suficiente…
- Más te vale
- Que yo te quiero mucho, Manoli, y que estás más buena que el pan. Ya sabes cómo me pones…
- A ti te pone hasta la cabra de la legión
- Mujer, que estoy intentando decirte cosas bonitas
- Bueno, bueno, vale, te creo… Es que eres tan hombrón…
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Ya lo sabes tú, macizote. Que también sé decir cosas bonitas
- Ay, Manoli, qué engañadora eres
- Tontito…
- Entonces, ¿estamos de acuerdo?
- ¿En qué? ¿En lo de la pichotomía ésa?
- Vasectomía, sí
- Si es como tú dices y todo va a seguir igual, pero sin problemas…
- Mujer, lo único es que no podremos tener más hijos
- Ni falta que hace
- Vale, eso te quería oír. Entonces estamos de acuerdo
- Yo creo que sí. En realidad sería estupendo
- ¿Verdad?
- Ya lo creo que sí. De hecho me parece que me estoy poniendo un poco… ya sabes… mimosilla…
- Mujer, que todavía no me lo he hecho
- Ay, ay, pues date prisa, que me entran los ardores
- Para, para. Oye, hay otra cosita…
- ¿Otra cosita? Con esta ya me vale
- Suelta, suelta
- Ay, chico, qué arisco
- Suelta, que te tengo que comentar otra cosa
- Jolín, pues ya tienes el día hablón…
- ¿Me escuchas?
- Dime…
- Pero para
- Vale, ya paro. Dime
- Que el otro día escuché por la tele una cosa acerca de este asunto que me tiene un poco preocupado
- ¿Oíste algo de la pichotomía? A ti la tele te vuelve loco. Ya te tengo dicho que te lo crees todo. ¿No habrás sacado toda esta historia de la tele?
- Que no, que me fui a informar al ambulatorio
- ¿Seguro?
- Seguro. Por aquí tengo los papeles
- Papeles
- Sí, papeles. Pero escucha. Que dijeron en la tele…
- ¿Dónde?
- En la tele, en el programa Camera Café
- ¿Ese que sólo dicen tonterías?
- Sí
- Pues vaya sitio para informarse
- Escucha, que hay veces que dicen cosas serias, así, como si nada
- Vale, te creo, es verdad que hay cosas que no entiendo. Hablan demasiado deprisa. Sigue. Te sigo.
- Pues dijeron que… A ver cómo te lo explico… Cuando a uno le hacen la vasectomía resulta que lo que suelta se queda dentro de uno… ¿Eso me lo has entendido?
- Sí. Como que se deshace la linfa esa
- Eso. Y que lo que suele pasar, como efecto secundario psicológico, es que tú también te quedas como más ensimismado.
- ¿Has dicho “efecto secundario psicológico?”
- Sí
- ¿Has dicho “ensimismado”?
- Sí
- No sabes lo que me pone oírte hablar así…
- Quieta, Manoli, quieta. ¿Lo has entendido?
- Sí, como que te vas a meter más en ti mismo. Vamos, que te vas a volver más zombi
- Más o menos
- Es imposible que te vuelvas más zombi
- Ala, qué maja
- No, es verdad. Si hasta lo dicen tus hijas. El otro día se lo oí decir a unas amigas: “mi aita siempre va a lo suyo”
- ¿De verdad?
- De verdad. Lo sabe todo el mundo que vives en tu mundo
- Vaya
- Es imposible que vivas más en tu mundo
- Vaya
- Pero a mí me gustas así
- ¿Entonces estamos de acuerdo?
- Totalmente. Ven aquí, zombi


Va todo como la seda, Carla Bruni

Uno. Los intelectuales como yo, intelectuales marchitos, negamos la mayor en base a reflexiones espurias. Significando espurias, imagino, ex –púreas, que ya no son puras. Mancilladas. Mirando en el diccionario etimológico, veo que dice “bastardo, ilegítimo”. Correcto pues, estamos de acuerdo.

Pero las reflexiones son reflexiones al fin y al cabo. Aunque a veces parezcan reflexiones de burdel.

- Me gustan más las gorditas
- Sácale otro coñac al menda
- Éstas princesas de ahora son demasiado guapas
- Prepárale algo fuerte que…
- Mira que piernas, mira qué culo
- …que hoy se cepilla a la parienta

Entre los periodistas se corre el dicho de que es muy fría. No se lo cree ni dios. Ninguna esposa aguanta el embite comparativo. Te escaparías de casa, columnista mamón, mañana mismo. El elegido. El ungido.

- Me voy con Carla
- Ya lo entiendo, imbécil
- Es que es la hostia
- Me cago en Dios
- Tú antes no jurabas
- A ver quién me ha enseñado.

Dicen que canta muy mal. ¡Qué mal canta! Ponen un disco y se les derriten los huevos. Las mujeres se desmayan. Al César lo que es del César. Es una diosa. Se ha casado con le Président de la République, una especie de Astéríx moderno. Se ha llevado a Falbala el muy gabacho.

- Te has sentado encima de mi jersey, capullo
- ¿Quieres echar un polvo?
- Pues claro
- Vaya chollo de tía que tengo
- ¿Ahora te das cuenta?
- No me lo puedo ni creer

Que si las tías altas no son flexibles… ¿Has visto el vídeo de la llegada a la Zarzuela? ¡Cómo mueve las caderas! Impresionante. Letizia, sabedora del hecho, recurrió a un entrenador personal. Un especialista en “Caminar escaleras arriba mirando hacia atrás con falda”. Lo hizo muy bien, como la selección española de fútbol… hasta que vino la negra, digo, la italiana, una mezcla de Claudia Cardinale y Catherine Deneuve y… ¡a cardar la lana, suelas de zapato rojas!

- ¿Qu’est ce que vous avez preparé pour moi?
- Oui… Eeeuuhh … Non…
- J’aime bien les saucisses à la sauce vierge…
- Je comprends…
- Avec beaucoup d’espingardes, tu connais?
- Oui, oui, j’aime beaucoup

El hecho de que su rostro sea tan impenetrable le da más morbo al hecho.

- ¿Te estás riendo, francesa?
- Perdón, que soy italiana
- ¿Y de qué te ríes?
- Es un gesto que tengo, como chino…
- ¿Cochino?
- También

Dos. El hecho es que está de moda defender los actuales escepticismos, sean éstos los que sean. Por lo tanto, acabarán deportándonos. ¿A dónde irán a parar los intelectuales marchitos? Todo apunta a la teoría de la gran conspiración. Unas… digamos… personas… que, guareciéndose un día de chubasco, tuvieron a bien inventar las solución de los males humanos. Ellos mismos proveerían, mediante contrato, de todo lo necesario para que los marrones desaparecieran... nada de crisis ni porquerías. Alguna fórmula científica. Últimamente echo en falta el descubrimiento de nuevas fórmulas científicas. Aquella fue una buena época.

- ¿Sabes lo que ha hecho Martin de la Gaillarde?
- ¿El investigador público? Ni puta idea
- ¡Se ha hecho socio del Osasuna!
- ¡Tú estás venao!
- Te lo juro
- Deja ya de fumar

Tres. Concita adhesiones unánimes en el Gobierno. Y en la oposición. ¿Seguirá siempre siendo tan perfecta? Por cierto, ¿y qué me decís de Obama? Otro que tal baila. Deberíamos adorarlos como a seres felinos. Siendo nosotros vacas. O toros moxibustión.

Cuatro. Y final. Mucha policía, poca diversión, es un error, es un error.

- ¿Has acabado ya?
- ¿De qué?
- De escribir tonterías
- No estoy escribiendo nada
- ¿Y esto qué es?
- Nada


Traducción del francés:

- ¿Qué ha pgrepagrado usted pagra mí?
- Si... eehh... No
- Me gustan musho las salchishas en salsá vírggen
- Ya entiendo...
- Con mushas espingardás, ¿sabés?
- Sí, sí, me gusta mucho

Queridísima Iciar Bollaín:

Por la presente, yo, Alberto Arzua, tengo a bien comunicarte que la empresa editora Videas Clip, sin mayor existencia legal que la que me pudiera corresponder a mí mismo (dudosa), ha pergeñado un vídeo clip (pues a eso, evidentemente, se dedica) basado en tu inmortal corto “El parto es nuestro”. Lo digo por evitar follones.

Vaya por delante que su directora, o sea, tú, usted, Iciar Bollaín, me parece la mejor director/a de cine actual. Y no me refiero únicamente al cine español.

No exagero. Lo puedo demostrar.

La primera película suya que vi, “Hola, ¿estás sola?”, me dejó fascinado. Fue una sorpresa magnífica. La mejor actuación de Candela Peña. Todavía no la ha superado. La otra chica era mona, sí. ¿La película? Frescura de los sesenta en plenos ochenta. Una explosión de libertad y de felicidad. Ya enseñaste los dientes.

Porque tu especialidad era tocar la fibra sensible del ser humano como no nos la habían tocado desde tiempos del neorrealismo mediterráneo… o del Cid. “Flores de otro mundo” te confirmó como una artista muy seria. Alguien por encima de Almodóvar, Trueba, Cuerda, Aranoa, Amenábar, De la Iglesia… Nivel internacional. Producto redondo y emotivo: potente.

Eso sólo se consigue cuando te tocan la fibra sensible. Ah, que creo que ya lo he dicho…

(De El Sur no hablamos porque eras muy niña y puede traer problemas…)

Decía… que no me he perdido… Que yo no bebo, oiga, se lo juro. Puede seguir leyendo con total tranquilidad. “Flores de otro mundo” recordó al público que se podía sentir con dulce intensidad si te disparaban en medio de las emociones. Eres una punki culta.

Y tremendamente sensible. E inteligente. Alguien con quien inmediatamente te identificas. Mejorando lo presente. Total, que tú ya me entiendes. Y permíteme que te tutee, porque es como si te conociera de toda la vida.

Total, que luego hiciste “Te doy mis ojos”, con un par de huevos. ¡Hala, me lanzo a la piscina! De aquello que nadie se atreve a hablar, ahí voy yo. Claro, si nunca he hecho otra cosa… Tú dirás… ¿Notas que algo te pica? Pues allá te lanzas. Lo curioso es que a los demás nos pica lo mismo. Y cuando pica… no es que te quieras rascar, exactamente… sino que te rebulle un como placentema… Tú ya me entiendes (supongo que cada vez menos). No, tampoco me pincho.

No he dicho que no fume porros. Me remito al derecho a la intimidad. En fin, espero no asustarla. Usted es de la movida madrileña. De esa también fui yo, en mis tiempos… Que toqué con un grupo de pop en los ochenta, sí. En el Rock-Ola. Perdone, no quería aburrirla. Sírvase, sírvase un whisky, si le apetece… La espero…

Mientras tanto recordemos “Mataharis”, la última. ¿A usted quién la dijo de hablar de putas? Con tantos temas que hay por ahí… Me gustó muchísimo. Tengo el trailer de la película en mi salvapantallas de vídeo. Es usted la John Ford española, la John Wayne, la Capra. Y encima es guapísima.

Siga, siga, puede usted seguir leyendo, que no me voy a poner pesado, lo prometo. Sé guardar las formas. No le voy a decir que espero con fruición su próxima película porque sus películas forman ya parte de mí, las gozo cada día como quien disfruta de su propio cuerpo. Espero que esto no suene demasiado mal.

Y no quisiera parecer exagerado. La culpa la tiene que me gustas mucho (otra vez tuteando).

Pero todo esto no tiene nada que ver, porque lo que te vengo a pedir es permiso para publicar en Internet el vídeo que he hecho cogiendo tu corto y añadiéndole música y trozos varios de animales, principalmente de National Geographic. Y otras cosas también… Pero está basado descaradamente en tu corto. De hecho, tu corto sale casi todo… No te digo más. Sí, me gusta hacer de abogado del diablo. Es que soy escritor profesional (de los que no ganan dinero) y me enrollo.

Si me dejas publicarlo, pues muchas gracias.

Si no, pues qué le vamos a hacer, ya sabes cómo son las cosas, a lo mejor un tercero lo publica y tenemos que ir a juicio, me entiendes, que las cosas cuando se lían van rodadas, o sea… que muy mal. Lo mejor es que lleguemos a un acuerdo. Tú me dejas y yo te glorifico. ¿Ados?

Espero tu respuesta.

Puedes consultar mi vídeo aquí:



Besos.
(ojalá)

(firma: el autor)

P.P. También he visto la de los maltratadores. Buenísima. La Bollaín en plena forma. Y te he visto actuar en Leo, y en alguna más (de El Sur ya hemos comentado). Eres un prodigio de presencia física. Perdona que acabe tan rudamente.

Origen del topónimo “Bilillo”


José Ignacio Dermis conoció a Manu Cárcel el día en que sus padres se casaron.

- ¡Hijo puta!

El padre de él con la madre de ella.

- ¡Me dijiste que no ibas a decir nada!

Se casaron de penalty en el pueblo de Manu, Bolintxu.

- ¿Qué hacen aquí los ertzainas?

Manu era poeta del pueblo. Le encantaban las palabras raras. También era una chica. Y muy malhablada.

- ¡Vil, zurullo, gazmoño!

Iba por el mundo como con una brocha de colores, atizándole a todo bicho viviente. Un día, jugando un partido de fútbol, arremetió contra José Ignacio.

- ¡Cabrón, vil, vilillo!
- ¿Qué me has llamado?
- Vilillo y cabrón, cabrón
- Tu puta madre
- Y tu padre putativo. Desde ahora te llamaré Vilillo
- Y yo, cabrona
- ¡Qué vilillo eres!
- ¡Qué cabrona!
- Te he visto darle una patada a mala hostia y luego hacerte el chonguis, como si nada. Eres un vil, un vilillo de verdad. Venga, Vilillo, no te cabrees, reconócelo
- ¿De verdad me vas a llamar Vilillo?
- ¿Prefieres otro apelativo, alias o motete?
- Mote, querrás decir
- Motete es más bonito, Vilillo
- ¿Qué me has dicho?
- Motete, he dicho motete
- Idiota
- Agradecida, Vilillo, cabrón
- Pues creo que no me importa que me llames Vilillo. De todos modos estás loca.

Con Vilillo se quedó, claro. Eran unos adolescentes deslenguados.

- ¿Qué hacen aquí esos ertzainas?
- Son amigos de mi tía
- Pues yo no me caso con ertzainas en mi boda

Se reunieron para la ocasión los tres clanes de la familia Dermis y el caserío completo del alto de Bolintxu, cuna de los Cárcel. La familia Dermis era catalana. Los Cárcel, del País Vasco. Su hijo, denominado Bilillo por simple tradición analfabeta, ha salido antinacionalista acérrimo. Le surgen con frecuencia molestos sarpullidos locales. Todos los médicos le recomiendan un cambio de aires, pero él dice que está muy a gusto en Bilbao. Aunque me adelanto a los hechos, perdón, que sus padres se están casando.

- Cuando te pregunten si te quieres casar conmigo, ¿qué vas a decir?
- Que lo hago por tus tierras
- Cabrona
- ¿No tenéis un título o algo así?
- Somos un clan
- Eso, el clan de los Bilillo
- No precisamente
- ¿Ah, no es tu clan?
- No se llama así
- Bah, déjate de tonterías. Bautiza a tus predios “Bilillo”
- Así lo haré, oh pesada
- El clan Bilillo, así denominado por la roca del mismo nombre
- ¿De dónde sacas tú una roca?
- Hombre, la del bajo del lavadero, por ejemplo
- Muy graciosa
- Imagínate a la posteridad, cuando tus canciones sean famosas… todo el mundo analizando el origen del topónimo Bilillo
- Cada día estás más loca. Calla, que viene alguien
- El cura, seguro
- No creo

Hoy en día se conoce por Bilillo a un cantautor bilbaíno, veterano de la guerra de los ochenta, que se reúne a menudo consigo mismo para proporcionarse recitales. Próximamente en tu ciudad.










Aqui y ahora

Hubo un tiempo en que la gente no moraba en el presente. Siempre vivían ayer o mañana. Esto pasó hace poco tiempo, por cierto.

- Me duele muchísimo la operación de vesícula
- ¿Cuándo te la has hecho?
- El año que viene, si sigo tomando grasas

De igual manera, no sabían quedarse en un lugar determinado. Siempre estaban en otro sitio. Muy cerca de aquí. O muy lejos.

- ¿Dónde te crees que estás?
- En la playa, contigo y con los niños
- Seguro… ¿Dónde estás hoy? ¿Qué hora es?
- ¿Hora? Pues… nos hemos levantado a las… luego el desayuno, los niños, el coche…
- ¿Pero dónde estabas, en realidad? ¿Dónde estás ahora?
- ¿Eh? Pues… con los niños, en el coche
- ¡A saber dónde estabas! ¡Los niños no han venido en coche!
- Eh… Ah…
- Los ha traído el abuelo
- Me habré equivocado con ayer
- A saber dónde estarías tú ayer
- ¿Eh? Pues contigo y los niños en la playa
- Seguro… No empieces como al principio

Mi marido en particular, en el caso de que yo fuera mujer, se pasa el día en el parqué de la Bolsa. Le miras a los ojos y ves números girando como en una máquina tragaperras.

Cuando se afeita, con la otra mano dibuja fórmulas probabilísticas, probablemente calculando la estrategia óptima a tenor de las últimas informaciones, tontamente confidenciales.

Mientras se está vistiendo, con los calcetines bajando y subiendo, como las acciones, en un gesto que le gusta hacer largo rato, yo creo que para fastidiarme, rebulle los lomos y habla con su secretaria, pidiéndole un café. Recuerdo que está en el cuarto, sentado en la cama, subiendo y bajándose los calcetines. Lleva camiseta, calcetines y calzoncillo, las tres cés del hombre, las famosas tres cás: ca, ca ,ca. Un hombre que piensa que está manejando carpetas, tachando números, subiendo y bajando las cotizaciones, mientras sube y baja sus calcetines... ¡Este hombre no está en su sano juicio! Voy a pillarle.

- ¿Ha dicho usted un café?
- Sí, por favor, Laura
- ¿Por qué no te vistes primero?
- ¡Oh! Perdona, cariño. Me visto en seguida
- ¿A cómo están las cotizaciones?
- Según cuales. ¿Por qué me lo preguntas?
- Porque le acabas de pedir un café a tu secretaria
- ¿Yo?
- ¿Se llama Laura?
- Sí ¿Yo? ¡Lo pensé, es verdad! ¿Cómo lo has sabido?
- Que te conozco. ¿Vas a volver?
- Ya estoy aquí, cariño, te lo juro
- No te creo nada. ¿Desde cuándo llevas calcetines a la playa?

Pero mi marido es uno entre muchos millones.

Como muchos millones son aquellos que no saben qué significa ahora.

- Perdón
- A lo mejor te pensabas que era viernes
- Pues es verdad, lo siento… El trabajo…
- ¿Playa o calcetines?
- ¡Calcetines! ¡Playa! ¡Playa! ¡Playa quiero decir!
- ¿En qué estabas pensando?
- En el lunes
- ¿Prefieres el lunes o el viernes?
- Déjame pensar un poco
- Piensa, que no sabes ni en qué hora vives
- Prefiero el lunes porque organizo el trabajo de la semana
- ¿Tú estás despierto?
- El mismo trabajo que acabará hecho un caos el viernes
- Te voy a hacer una pregunta muy fácil
- Venga
- ¿Ahora estamos de vacaciones o estás trabajando?
- Trabajando… De vacaciones, de vacaciones, quiero decir
- ¿Seguro?
- ¡Hombre! Ahora mismo me quito los calcetines y nos vamos a la playa

A ver si es verdad. Porque a mí en la playa no me vale un pedazo de carne con el cerebro enchufado al chupóptero financiero. Esta es mi experiencia. Ya me callo. Era por poner un ejemplo. Así es mi marido. Gracias.

Pero todo esto que estamos narrando de forma tan vívida sucedió en otro tiempo. Ahora disfrutamos de un perfecto conocimiento del aquí y del ahora.

- ¿Habíamos quedado?
- ¿Con quién has dormido tú hoy?
- Contigo, claro
- ¿Seguro? He pasado frío toda la noche
- Perdona, es que estoy cansado
- Repite
- Perdona, es que estoy cansado
- Quería oírtelo decir
- Tramposa. ¿Todo esto era un montaje?

Hábil maniobra

Me contaron una historia que no sé si creérmela.

Dicen que un etarra de estos jóvenes, escapado en Francia, quiso entregarse a la policía española. Prefería la española porque de los franceses no se fiaba ni un pelo y con los policías españoles pensaba que podría llegar a un trato.

Estaba escondido en los bajos de una casona de pueblo. Dormía entre guadañas y tractores. Pasaba mucha hambre. Aquellos franceses no sabían comer.

- ¿Qué me has traído, gabacho, sopa con sopas otra vez?

El problema estaba en la Organización. Porque si se llegaran a enterar le pegarían un tiro. Había que engañar a ETA.

- ¿Está papá?
- ¿Quién habla?
- ¿Eres tú, papá?
- ¡Cuelga, hijo, cuelga rápido!
- No te preocupes, papá, que estoy usando el teléfono de seguridad

Tenía que dejarse capturar de tal manera que pareciese natural, y que además le pillara la policía española…. Había que pensar… Cruzaría la frontera… no, porque eso no es natural. Me tienen que pillar sin moverme de aquí… Me fingiré enfermo y vendrá algún médico y entonces el médico se chivará, los de la casa se enteran, es necesario que confirmen mi versión, total si son medio tontos, los podrán convencer… además así mejor para todos porque se acaban los problemas, contaremos que en cuanto me avisaron me escapé corriendo con lo puesto y resulta… resulta que era una trampa de los franceses compinchados con los españoles, que conocían mi escondite no se sabe bien por qué, eso a nadie le importa, ni creo que lo investiguen siquiera, pensarán que alguien se ha ido de la lengua. Entonces yo… yo… paso la frontera apresuradamente, y… en esta parte quedo un poco mal, atolondrado, cobarde, poco profesional, pero vaya, resulta verosímil. Espero que se lo traguen.

- ¿Hijo, dónde estás?
- Estoy bien, papá. ¿Dónde estás tú? ¿En la cabina?
- ¿Dónde iba a estar, si no? Lo que tú me dijiste, he hecho
- De acuerdo, escucha. Primero, no te preocupes, que esta comunicación es totalmente segura
- ¿Estás seguro?
- Completamente, papá. Escucha, te voy a pedir algo… complicado
- Cualquier cosa, hijo. ¿Qué pasa?
- Me voy a entregar
- ¿A quién?
- A la policía española
- ¡Hijo, estás loco, te van a matar!
- No, papá, firmaremos un pacto
- ¡Estos no te firman nada, hijo!
- Tranquilo, me van a dar lo que pido
- ¡Como mínimo veinte años de cárcel!
- Cálmate, papá. Podemos negociar
- Negociar… ¿qué? ¡Un tiro en el culo te van a dar!

Convenció a su padre con el argumento de que los fascistas españoles estarían dispuestos a cualquier cosa con tal de poder dar la noticia de la captura de un etarra. Empezaron las primeras gestiones.

- ¿Cómo has dicho que se llama el contacto, papá?
- Allende, inspector Allende
- Y es de…
- De Madrid
- Bien
- Dice que no puede prometer nada pero que, como mucho, cinco años
- ¡Que le den por culo cinco años! ¿No le has explicado…?
- Sí, pero…
- ¡Ni como mucho ni como hostias!
- Cuelgo rápidamente
- No te preocupes, no han tenido tiempo todavía de localizar la llamada. Cuídate, papá, y ya sabes lo que tienes que hacer…
- ¡Hijo!
- Clic
- Clic
- Clonc

La policía, a pesar de estar al tanto de todo casi desde el primer momento gracias a las escuchas telefónicas, no quiso detener al padre porque el asunto se volvería mucho más complicado y menos atractivo para los medios de comunicación. ¿Te lo puedes creer? Hicieron el acuerdo como si no supieran nada… y cumplieron con su parte, que el inspector Allende es hombre con una bien merecida fama de justo. Soltaron al chico al cabo de tres meses alegando una supuesta enfermedad terminal.

A mí este arreglo me deja estupefacto. Se ha violado la ley de una manera flagrante. La democracia ha quedado maltrecha. Ya no sé ni en qué creer. Y el chaval por ahí anda, en las playas del sur, (haciéndose el) medio muerto.

El que me lo contó no estaba seguro de si los etarras se enteraron por fin de la maniobra. Me comenta que, por otro lado, llegan noticias de movimientos sospechosos en el seno de las mafias marbellíes. No creo que tenga relación… De todos modos la policía ahí no se mete.

El padre, por cierto, tuvo un accidente de coche el otro día. La hermana se cayó por un barranco cuando volvía de una cena, toda borracha. La madre ingresó en urgencias con la chaveta medio perdida porque le desapareció el nietito que sacaba a pasear. Todavía no lo han encontrado. Al tío por parte de madre se le cayó encima una grúa cuando estaba trabajando. El primo segundo se ahogó pescando truchas en Navarra. Pero bueno, todo esto no tiene nada que ver, son historias de familia.
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El desafío de lo físico

Cuando alguien pone el pensamiento humano en palabras
Se considera un escritor
Cuando alguien pone el sentimiento humano en palabras
Se considera un poeta
Cuando alguien pone el alma humana…

Se considera Dios

Y prefiere cantar

Oda al amor. Cervantes. Plinio. Mileto. Humos en piedra. Bahía. Cielo. Sol. No comprendía la ninfa el porqué de su alejamiento. Las familias en el origen de la culpa. Y ellos mismos, enamorados de la semilla. Oda al amor. ¿Morir? No, coger todo, arramplar. Asaltar. ¡Dióme dientes mi Dios por algo! ¿Has despertado? Oda al amor. Bésala.

El ser que del estro parece, del estro es. Cuando, a la luz de una nubecilla de tormenta, os detengáis extasiado frente a las olas molonas que, plateadas de mar, surgen, una tras otra, cual Neptunos machacones, digan los cierzos que digan, habréis de presentaros a firmar, quieras que no también, el recibo bianual de aceptación de placeres.

- ¿Con quién hablo?
- Ya se lo he dicho, con Marta
- ¿Y de qué se me acusa?
- Por favor, señor, que soy una funcionaria…
- ¿Y no podría dedicarse a sus labores?
- ¡Faltáramos al respeto!
- ¿Qué tengo que hacer?
- ¿Perdón?
- En suma
- Ah. Firmar aquí abajo
- ¿Dónde?
- Donde dice “Placeres desproporcionados”
- ¿Desproporcionados?
- Me reconocerá usted que…
- ¿Desproporcionados respecto a qué?

Le gustaba argumentar, porque todo lo hacía con el alma. De tal guisa así le iba que le agradaba todo. Qué le vamos a hacer. Recuerdo de verlo en bata. Con la camiseta bien remetida en el pantalón de pijama. Con sonrisa de pirado. Como de haberse comido un bocata de chorizo, y darle vergüenza. Aquella fiesta. Llevaba una vela en la mano y no sabía qué hacer con ella.

- ¡Alexis!
- ¿Qué?
- ¿De qué te ríes?
- ¡Que no me estoy mofando!
- ¡Alexis, confiesa!
- Bueno, es que da todo un poco por el culo.
- No me vaciles
- ¿Has oído hablar de los Illuminati?
- Sí, y no muy bien
- Son el mal verdadero
- Ya
- Viven en unas cuevas de Sicilia o de Grecia, con unos sistemas supermodernos de detección fantástica.
- Ya lo sabía
- Están preparando la destrucción de la humanidad
- ¿Ya va tan avanzada la fase?
- Se sabe que sí
- ¡Me gustaría que alguien los detuviera!
- Es imposible
- ¿Tan fuertes son?
- Más
- ¡Bah!

Y se puso a mear fuera. Entre los huesos de lo que no es su esquema sintáctico, con el baile de orines internos, vinieron a aparecer múltiples articulaciones, muy insólitas y placenteras. Esa sensación le dio. Ese pensamiento tuvo. A ese cuerpo llegó… de la única manera posible: a través del tacto.

- ¿Te gusta que te toque las tetas?
- Sí
- Me parece raro
- ¿Por qué?
- Porque tocar, apretar, actuar, sí que puede dar gusto, pero… dejarse…
- ¿Qué pasa?
- Dejarse apretar me parece una sosada

Descubierta del cuerpo físico. ¿Es necesario un espejo? ¿Qué función cumplen los reflejos en el lago? Ninguna. El conocimiento profundo dióse ya en previo. Un conocimiento por tacto. Exploración. Revueltas. De amo. De profundis. Alexis y Marta. Al alba. ¡Rápido!

- ¿De verdad he de firmar?
- Por favor, debajo de donde dice “Doctorat de Sciences du Pays Basque, Biarritz-Bayonne”
- Ni lo dudo. ¿Qué ventajas me reporta?
- El reconocimiento de la comunidad
- ¿Y en cuanto a lo sensual?
- Las chicas que a bien disponga
- ¿Y del alma?
- Imagínese el diploma en la pared del comedor
- Es usted incorregible. Y muy insistente. Ja, ja.
- Ja, ja. Me llamo Marta, funcionaria cerebral.
- Ja, ja. ¿Quieres un whisky?

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